La cocina es parte del corazón del hogar. Es el sitio donde pasamos muchas horas, preparando comidas para el día a día o los manjares para las reuniones con familia y amigos. Es el lugar donde muchas personas no quieren arriesgar en el estilo y colores, buscan el acierto seguro y eso es sinónimo de apostar por el color blanco.
Siempre luminoso, limpio y si sabes combinarlo, acogedor. El blanco es el color de las cocinas por excelencia en todos los estilos, desde las cocinas rústicas con molduras a las modernas lisas. Es nuestra recomendación cuando no queremos arriesgarnos y queremos algo que perdure en el tiempo, que no nos canse. Las cocinas son el elemento más inmóvil de las casas, una vez que la ponemos nos dura casi toda la vida y por eso tenemos que estar seguros de lo que queremos poner.
La cocina tiene que ser cómoda, funcional y práctica. El color blanco siempre nos va a aportar esa luminosidad en cocinas estrechas u oscuras. Nos va a aportar esa sensación a limpio. Nos da paz y calma.
El toque diferenciador está en las combinaciones que hagamos con el blanco. Las posibilidades son infinitas porque es un color que combina con todo.
Para darle un estilo moderno podemos combinarlo con negro o gris.
Para darle un toque más natural podemos combinarlo con madera que le aportará ese toque cálido que el blanco necesita.
Podemos arriesgarnos y combinarlo con algún color más llamativo, como un borgoña, un azul o un verde.
Podemos añadirle un toque de dorado para darle ese aspecto chic en los tiradores por ejemplo.
Para que no quede tan plano podemos combinarlo también con tonos tierra, como el greige o el beige, una tendencia cada vez más en auge. Una combinación natural y atemporal.
Te dejamos algunas ideas para que te sirvan de inspiración:





